El elefante!!


549314_608248895855914_1542905310_nCuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí, igual que a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, el enorme animal mostraba orgulloso su gran peso, tamaño y enorme fuerza… pero después de su actuación, antes de volver al escenario, el elefante quedaba atado solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. La estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa, ese animal era capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, así que podría arrancar con facilidad la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantenía entonces quieto? ¿Por qué no huía? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores.

Pregunté entonces a mi maestro, a mi padre e incluso a mi tío, por el misterio del elefante.

Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: Si esta amaestrado, ¿por qué lo encadenan?‐ No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: “El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño”.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él cuando era pequeño.

Me imagino que se dormiría agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al siguiente…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque creía que NO PODÍA. Él tenía en su memoria el recuerdo de cuando era pequeño de que era imposible, que no podía. Por eso, nunca más se volvió a plantear intentarlo. Jamás… Jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

A veces, cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a alguna estaca que nos quita libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos” simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo… No puedo y nunca podré.

Crecemos llevando con nosotros ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber si podemos, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO NUESTRO CORAZON. ¿Te atreves a empezar de nuevo e intentar lograr aquello que más deseas?

Para la reflexión

  • ¿De qué nos habla la historia?

  • ¿Hay alguna cosa que no podíamos o no sabíamos hacer y que ahora sí podemos y sabemos hacer?

  • ¿Alguna vez nos hemos dado por vencido ante alguna cosa que no lográbamos hacer?, ¿qué pasó finalmente?, ¿cómo nos hemos sentido?

  • ¿Recuerdas alguna persona que te haya ayudado a conseguir algo que te parecía imposible? Alguna persona que haya creído en ti, en tus posibilidades…

  • ¿Cómo te sitúas ante la vida: convencido de que no puedes hacer las cosas o con ilusión por ir conquistando cosas? ¿Te atreves a empezar de nuevo e intentar lograrlo?

Oración

Esta mañana desperté emocionado

con todas las cosas que tengo que hacer

antes de que el reloj marque la medianoche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy.

Soy importante.

Mi trabajo es elegir

qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme de mi salud,

o puedo alegrarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme

por no tener muchos amigos,

o puedo emocionarme y embarcarme

en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme

porque tengo que ir al colegio

o puedo alegrarme

porque soy de los afortunados que disfrutan de esta posibilidad.

Lo que suceda hoy

depende de mí,

yo debo escoger

qué tipo de día voy a tener.

Cada día es nuevo

cuando lo nuevo empieza en ti.

Autor: Jorge Bernat

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