El silencio de Dios


El Blog de Adelmo

Historia018

Cuenta una antigua Leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Kaakin, quien cuidaba una Ermita. A ella acudía gente a orar con mucha devoción.

En esta ermita había una cruz muy antigua. Muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro.

Un día un ermitaño Kaakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la cruz y dijo: “Señor, quiero padecer por ti.”

Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la cruz. Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Efigie, como esperando la respuesta.

El Señor abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras: “Siervo mío, accedo a tu deseo, ero ha de ser con una condición.” ¿Cuál, Señor?, -preguntó con acento suplicante Haakon. ¿Es una condición difícil? ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!, -respondió el viejo ermitaño.

-Escucha: “suceda lo que suceda y veas…

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