Luchar por nuestros sueños – Parte II


suelso

Si esperamos a sentirnos seguros para emprender algo nuevo, o ir tras una ilusión, la espera será infinita.

A esto le llamamos “sabotaje interno”, sucede sin que nos demos cuenta.

Cuanto más postergamos aquello que verdaderamente queremos hacer, ya sea en el campo profesional o personal, más nos paralizamos.

Y a medida que esa parálisis crece, más nos inmoviliza el miedo y más se desdibuja la confianza en nosotros mismos.

Otra consecuencia de acostumbrarnos a aplazar nuestras cosas es que nos distanciamos cada vez más de la sensación de bienestar y confianza, repitiéndonos una y otra vez frases como estas:

Solo puedo sentirme seguro:

  • Cuando logre adelgazar los kilos que tengo de más;

  • Cuando se estabilice mi relación afectiva actual;

  • Cuando pueda pagar todo lo que debo;

  • Cuando la empresa reconozca mi esfuerzo y me ascienda.

En otras palabras, estamos condicionando nuestro bienestar a que podamos cumplir con ciertos requisitos, como si estuviéramos realizando un trámite administrativo.

Está muy bien que intentemos lograr cosas que nos hagan sentir bien. Esto nos llevará de la mano al éxito. Pero castigarme en el entretiempo por no haberlas logrado, nos pone a la espera de esa perfección que no es una condición natural de los seres humanos.

Nuestro bienestar debe ser construido tal como somos.

Veremos qué cosas deberemos transformar para aumentar en consecuencia nuestra confianza y seguridad, pero de ninguna manera podemos recorrer ese camino interminable de corregir absolutamente todo lo que hoy vemos como una barrera, para recién obtener la sensación de firmeza en nuestros actos.

Los primeros peldaños de la escalera que os han de conducir a construir la confianza en nosotros mismos, los subimos cuando nos reconocernos tal como somos, y dejamos de fingir que somos más seguros y más confiados de lo que aparentamos.

¿Cómo nos damos cuenta de esto?

Abriendo nuestro corazón y siendo sinceros respecto a la forma como evitamos hacerle frente a las inseguridades cotidianas.

¿Cómo podemos darnos cuenta de lo que estamos haciendo?

  • Falseando nuestras verdaderas necesidades.

  • Haciendo cosas que no nos plantean reto alguno.

  • Intentando escapar de las personas o situaciones que nos significan desafíos.

  • Repitiéndonos que nada nos importa.

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